¿Qué es el Síndrome de Asperger? Definición y trastornos asociados

Cuando se habla del síndrome de asperger, muchos lo asocian a personas con algunas rarezas en su forma de ser pero que tienen muy altas capacidades, sobre todo en ámbitos científicos. Esta imagen se ha proyectado así debido a series famosas como Big Bang Theory o noticias como que Einstein o Bill Gates tienen el trastorno de asperger.

He escuchado a gente que relaciona esta patología con personas superdotadas de alto coeficiente intelectual. Otros los asocian con sujetos que padecen trastorno bipolar debido a los cambios de humor tan repentinos y bruscos que tienen. Incluso hay quien los confunde con el déficit de atención u otro tipo de trastornos psíquicos. Pero la realidad es bien distinta, ya que cada patología posee unos síntomas diferentes y por lo tanto su tratamiento o terapia será distinta.

Desde el año 2013, en su definición el síndrome de asperger está englobado dentro de la categoría de autismo grado 1. Ya que conlleva dificultades a nivel comunicativo, de interacción social y presenta comportamientos obsesivos y muy poco flexibles. Aunque en apariencia física no se detecte ninguna contrariedad, cuando convives con un niño asperger o conoces algún adulto con este síndrome es cuando realmente te das cuenta que necesitan tu comprensión y tu ayuda.

Mi hija está diagnosticada de TEA y se relaciona mucho con niños asperger, y os puedo asegurar que la realidad de este trastorno es mucho más complicada del que os podáis imaginar.

que es sindrome de asperger

1 ¿Qué es el síndrome de asperger?

El síndrome de asperger es un trastorno neuronal donde la manera de pensar y actuar es distinto a lo considerado psiquiátricamente como normal. Este funcionamiento distinto del cerebro y la red neuronal provoca en la persona que se comunique de una forma peculiar, tenga dificultades para la interacción social y presente comportamientos restrictivos y obsesivos.

El nombre de síndrome de Asperger proviene del científico austriaco llamado Hans Asperger, que en 1944 descubrió que varios niños tenían dificultad para integrarse socialmente. Su nivel cognitivo era normal, pero adolecían de habilidades para la comunicación, carecían de empatía por los demás, y todas sus conversaciones giraban solo en torno a temas de su interés.

Al principio a esta patología se le denominó “psicopatía autista” y se parecía mucho al estudio realizado por Leo Kanner un año antes que dio origen al trastorno del espectro autista conocido en al actualidad.

El estudio de Hans Asperger se empezó a hacer popular en 1981, y por fin en 1994 fue incluido en el DSMIV (Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales IV), el libro de referencia en la psiquiatría. En ese momento se categorizó como un trastorno del neurodesarrollo específico separado del autismo. Ya que aunque los casos estudiados por Asperger y Kanner poseían síntomas similares del TEA, los niños Asperger no tenían dificultades con el lenguaje, hablando de una manera excelsa incluso pedante.

Así que partir de 1994 los estudios sobre el síndrome de Asperger se multiplican, y empieza a profundizar sobre sus síntomas.

En el año 2013 la Asociación Americana de Psiquiatría decide recategorizar en el DSMV los distintos tipos de trastornos del neurodesarrollo y decidió englobar todos ellos en la terminología de TEA, Trastorno del Espectro Autista. Pero para diferenciar los distintos niveles de afectación los subdividió en grado 1 a los autistas leves o de alto rendimiento, grado 3 al autismo severo y en medio un grado 2 siendo una modalidad intermedia en cuanto a la intensidad de sus síntomas.

A partir del 2013, psiquiatricamente desaparece el diagnóstico de Asperger y se comunica como Autismo grado 1. Pero popularmente sigue predominando la terminología de síndrome de Asperger.

2 Como es una persona Asperger

Hemos comentado anteriormente que el síndrome de Asperger es un trastorno neuronal con lo que físicamente es como cualquiera. Si te enseñan una foto de dos personas es prácticamente imposible discriminar quién puede ser Asperger.

Al ser una patología psiquiátrica, solamente se puede detectar que una persona es Asperger a través de la interacción. Ya que este trastorno provoca dificultades en las siguientes áreas.

como es una persona asperger

Comunicación

Una característica típica del autismo es la dificultad que poseen en la comunicación. Donde se pueden encontrar adultos de grado 3 que no han dicho una palabra en su vida, hasta los niños de Asperger que antes de su primer año de vida ya hablan perfectamente.

La gran diferencia del síndrome de Asperger respecto al autismo leve o de alto rendimiento es el lenguaje comunicativo.

En el autismo leve, el niño tarda más de lo normal en empezar a hablar, es bastante frecuente que hasta los 3 o 4 años no intenta comunicarse verbalmente. En cambio en el síndrome de Asperger no presenta ninguna dificultad y desde su primer año ya se le entiende perfectamente todo lo que dice. Conforme van creciendo, un niño autista leve aprende a utilizar mejor el lenguaje verbal, pero se nota que utilizar frases estructuradas que ha aprendido a utilizar, sus discursos son breves y no siente pasión por hablar. En cambio los afectados de Asperger conforme crecen aprenden más vocabulario y tecnicismos sobre los temas que les gustan, así que es habitual encontrarlos hablando durante horas sin parar del mismo tema. Por eso se dice que tienen un discurso muy elaborado que roza el tedio para los demás.

Aunque una persona asperger hable perfectamente, presenta los típicos problemas del TEA en comunicación verbal y no verbal. Por ejemplo los niños con el síndrome de Asperger son literales para todo, por defecto no entienden los dobles sentidos de las palabras, los chistes o los dichos populares.

Otras dificultades comunicativas es que les cuesta respetar los turnos para hablar, muestran cero interés con las conversaciones que no les interesa, cambian de tema sin ningún sentido, te interrumpen sin importar lo que estés diciendo.

Intereses obsesivos y restringidos

Uno de los aspectos más peculiares en el TEA y el síndrome de Asperger es la reiteración continua por los temas que les gusta, y la inflexibilidad o escasa tolerancia a aceptar asuntos que no sean de su interés.

En este sentido son totalmente transparentes, si algo no le gusta lo notas al instante. Si intentas cambiar sus preferencias a la fuerza, lo único que logras es aumentar su nivel de frustración. Cuando algo les apasiona, se pueden dedicar horas, días, semanas y años siempre con lo mismo. Encima no tienen consciencia del tiempo, cuando anhelan algo es para obtenerlo al instante, no son capaces de aguantar bien la espera.

Al final todo esto lo que provoca es que si la persona con síndrome de Asperger hace lo que le gusta, su actitud es normal y conciliadora. Pero si no, es cuando aparecen las rabietas que pueden durar hasta horas de reloj, la frustración se maximiza hasta niveles que pueden surgir ataques epilépticos, incluso puede autolesionarse o agredir a un tercero.

Rutinas repetitivas, inflexibilidad

Todas las personas TEA, incluida los antiguamente diagnosticados con síndrome de Asperger, tienen rutinas rígidas y son muy poco flexibles a los cambios. Esto viene provocado porque tienen hiper o hiposensibilidad en alguno de los cinco sentidos.

Puede ser que un niño siempre quiera ir por el mismo camino porque el nivel de ruido es menor, que las patatas fritas solo le guste de un restaurante por el tipo de aceite que utiliza, se ponga siempre el mismo tipo de ropa porque es la única que le resulta agradable al tacto con su piel. Y si no es así, no lo quiere. Este es el tipo de conductas que nos parecen repetitivas pero al que final para las persona con Asperger tienen un sentido que desconocemos.

Interacción Social

Las personas Asperger tienen escasas habilidades sociales. Hemos comentado que carecen de empatía, y un rasgo típico del TEA es el déficit de neuronas espejo. Este tipo de neuronas son clave para entender las emociones, los dobles sentidos de las palabras, los gestos o señales sociales. Por defecto no son capaces de detectar si están molestando a alguien, si están realizando alguna acción poco oportuna en ese momento, incluso les cuesta transmitir si están contentos o nerviosos porque su respuesta emocional es idéntica.

Este déficit unido a las dificultades que tienen en las áreas anteriores, provocan que sean incomprendidos por el resto de la gente. Es bastante habitual que los compañeros de una clase no deseen jugar con un niño Asperger o TEA ya que no comprenden su forma de actuar. Se habla mucho de que los autistas son solitarios, cuando realmente sí tienen ganas de socializar, pero su forma de actuar es tan distinta al resto de niños que desde el principio se sienten rechazados y prefieren divertirse en solitario.

3 Trastornos asociados al Asperger

Aunque la definición de Asperger se incluya dentro del espectro autista, todavía mucha gente sigue tratándolo como algo diferente. Incluso erróneamente se llega a asociar el Asperger con otros trastornos psíquicos como los siguientes.

trastornos asociados al sindrome de asperger

3.1 Asperger y el trastorno bipolar

Un rasgo típico que hemos comentado es que los TEA y por lo tanto también las personas con síndrome de Asperger, poseen intereses restringidos. A esto le debemos unir la poca tolerancia a la frustración que poseen, a la mínima ocasión que les molesta algo estallan y es cuando llega la tormenta emocional que afecta a todos los que están a su alrededor. Gritos, trompazos, insultos, agresiones, incluso pueden aparecer ataques epilépticos.

Es importante trabajar desde un principio la gestión de la frustración para conseguir que en el futuro esa persona Asperger sepa canalizar y no exteriorice toda su rabia. Si no, es cuando la gente puede confundirse y pensar que sufre un trastorno bipolar.

En un trastorno bipolar no hay una causa clara para mostrar esos estados tan extremos que exterioriza y la duración se alarga durante días, semanas y hasta meses. Mientras que en el Asperger ese cambio en el comportamiento se deriva por la frustración sobre un acontecimiento que ha sucedido, y aunque puede durar mucho tiempo nunca hasta los niveles de un bipolar.

3.2 Asperger y trastorno obsesivo compulsivo

Otra característica muy notoria en el síndrome de Asperger es el interés excesivo que muestra por temas, actividades o situaciones muy concretas. Como por ejemplo comer siempre lo mismo y cocinado de una forma específica, o hacer las cosas siguiendo siempre la misma metodología.

Hay veces que una persona TEA se interesa tanto en algo concreto que puede parecer que se convierta en una obsesión, ya que si no es así es cuando sufre la ansiedad tan llamativa que hemos comentado en el punto anterior.

Al igual que ocurre con la tolerancia a la frustración, también se puede trabajar desde niños este comportamiento tan desmedido para convertirse en un mero hábito. Si no, es cuando puede dar la sensación de sufrir un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) cuando realmente simplemente posee un síndrome de asperger que no sabe controlarse.

En un trastorno obsesivo compulsivo las obsesiones son intrusivas, muestra resistencia a que aparezcan y son incontrolables. En cambio en el síndrome de Asperger son aficiones aceptadas y escogidas.

Por otro lado las obsesiones en el TOC suelen estar relacionadas con la contaminación, fantasías, supersticiones, etc., en cambio en el síndrome de Asperger son intereses relacionados con actividades como leer libros de un determinado tema, vestir con una clase de ropa concreta, etc..

El impulso o anhelo que se da en el trastorno obsesivo compulsivo está más relacionada con la prevención o reducción del malestar, mientras que en el TEA o Asperger es al revés está relacionado con el placer y disfrute.

3.3 TDAH asociado al asperger

También es bastante habitual confundir el Asperger con el trastorno del déficit de atención e hiperactividad. Si a la persona con autismo no le interesa el tema, actúa como si fuera sordo y parece que se encuentre desconectado. Este es el rasgo común del TDAH pero hay algunas diferencias notables con un síndrome de Asperger:

  • Una persona con tdah presentan un nivel de atención alto sobre los temas que le interesa, en cambio en el Asperger para las materias que les gusta su nivel de atención es excesivo e impaciente.

  • En el déficit de atención los niños son muy desorganizados, olvidan las cosas con frecuencia. En cambio en el síndrome de asperger son más ordenados y tienen un memoria increíble para recordar aspectos concreto.

  • El tdah presenta una gran impulsividad y se pasa en un instante de hacer una cosa a otra aunque esté sin acabar. Mientras en el TEA esos cambios no son tan repentinos y prefiere acaba una actividad antes de empezar otra.

  • Un rasgo muy característico en el autismo son las dificultades comunicativas orales que tienen, desde los casos que no hablan hasta los Asperger que posee una lenguaje extraordinario y superfluo. En cambio un Tdah posee una capacidad de lenguaje normal sin ser pedantes.

  • Alguien con tdah empatiza muy bien con las personas y suelen hacer amigos con facilidad. En cambio tanto en el Asperger como en el autismo el déficit de neuronas espejo les dificulta entender los estados de ánimos y comportamiento internos de la gente. Por eso a las personas autistas les es más difícil que puedan establecer relaciones sociales muy prolongadas.

  • En el síndrome de asperger es habitual presentar hipersensibilidad o hiposensibilidad en algún sentido sensorial. Mientras que en el tdah no se da esta peculiaridad y sus niveles perceptivos de visión, olfato, gusto, tacto y auditivo están dentro de un rango considerado como normal.

En el siguiente enlace puedes profundizar sobre las diferencias entre el autismo y el tdah, ya que son dos de los trastornos diagnosticados en mi hija.

3.4 Insomnio y trastorno de asperger

Otra peculiaridad que es bastante habitual en los adultos y niños con síndrome de Asperger es el insomnio o trastornos del sueño. Donde a menudo experimentan problemas para dormir, duermen poco o siempre se levantan a la misma hora exacta.

Estas dificultades para dormir básicamente se pueden deber a 2 factores:

  • Mayor exposición a estímulos al poseer hipersensibilidad auditiva, visual o corporal.

  • Ansiedades producidas por acontecimientos tanto positivos o negativos que van a suceder al siguiente día. De forma que mantienen a la persona en un mayor nivel de estrés que le impide dormir plácidamente.

Hay muchos trastornos del sueño pero en el caso del autismo o asperger básicamente es el insomnio y la dificultad para quedarse dormido.

4 Conclusiones

Al final nos tiene que dar igual si el síndrome de Asperger está dentro del Autismo. Lo realmente importante es diagnosticar correctamente al niño o la persona que posee las dificultades para no confundirnos con otro tipo de trastorno como el bipolar, TOC o Tdah.

Solo conociendo lo que realmente le pasa es cuando podrás proporcionarle las terapias personalizadas más adecuadas para que pueda manejar y minimizar las dificultades típicas del Asperger o TEA.

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